¿Soy Cristiano simplemente porque fui criado en una cultura Cristiana?

He escuchado a personas argumentar esto para tratar de desacreditar la fe que tenemos como Cristianos, que al final es cuestión de cultura y por lo tanto todas las culturas tienen su propia verdad, o su propio estándar de vida o leyes morales, lo que ha enseñado la historia es que el Cristianismo ha surgido incluso en lugares que están en contra del mismo. Esta es mi traducción del artículo Am I a Christian Simply Because I Was Raised in a Christian Culture?

Personas que no están familiarizadas con mi jornada de fe a veces trata de encontrar explicación a mi conversión del ateísmo basados en la geografía. La objeción a veces se parece a esto:

“Los Cristianos creen en el Cristianismo es verdadero simplemente porque fueron criados en una cultura Cristiana. Si hubieran sido criados en una cultura Musulmana, por ejemplo, creerían que el Islam es verdadero con la misma pasión y certeza”.

Aunque es cierto que la cultura o geografía influencia a menudo a favor de un punto de vista en particular o comportamiento, nuestra experiencia personal demuestra que los individuos muchas veces hace elecciones privadas e independientes a pesar de la aceptación de las creencias en nuestras culturas. Como ejemplo, muchos de nosotros somos vegetarianos, a pesar del hecho de que la cultura es predominantemente carnívora. La historia del Cristianismo también confirma que la vasta mayoría de Cristianos convertidos concluyen que el Cristianismo es verdadero a pesar de su locación geográfica o trasfondo cultural:

La historia del mundo antiguo

El Cristianismo emergió en una cultura extensamente Judía o pagana (Una mezcla politeísta de creencias religiosas con el imperio Romano) completamente hóstil a las exposiciónes Cristianas. La historia registra las dificultadas enfrentadas por los Cristianos del 1er siglo quienes concluyeron que el Cristianismo es verdadero y vivieron vidas devotas a Jesús. Estos creyentes no se convirtieron al Cristianismo porque haya sido la religión por defecto de la época.

La historia de china

China también tiene una historia de represión religiosa relacionada al Cristianismo. La cultura nativa de china historicamente ha adoptado cierta versión del Sheismo o Taoismo. Entre tanto misioneros Cristianos trabajaron por siglos, sus esfuerzos fueron a menudo suprimidos por el regimenenes gubernamentales (Cómo el partido comunista de China). A pesar de estas represiones y la inclinación cultural hacia el Sheísmo o Taoísmo, el Cristianismo ha continuado creciendo como un movimiento clandestino, con algunos reportes que son hasta 130 millones de Cristianos viviendo ahora en China. Estos creyentes no se hicieron Cristianos porque el Cristianismo fuera la religión por defecto en sus regiones o culturas.

La historia de la persecución

La historia ha demostrado que el Cristianismo continúa creciendo a pesar de la intensa persecución. Los Cristianos históricamente han llegado a la fe en regiones donde el Cristianismo no es la religión por defecto. Por esta razón, los Cristianos son todavía el grupo religioso más perseguido en el mundo, particularmente en lugares como Korea del Norte, países Musulmanes, India, China, Vietnam, y las Filipinas. Estos creyentes sufrientes no se hicieron Cristianos porque el Cristianismo fuera la religión por defecto en sus regiones o culturas.

La historia de muchos de nosotros aquí en Estados Unidos

Mientras que Estados Unidos ha sido claramente una nación predominantemente Cristiana, sus principios de libertad han permitido que los ciudadanos adopten una cantidad de cosmovisiones religiosas que compiten sin restricción. De hecho, en una reciente encuesta en el Sitio Pew Forum revela que los Musulmanes y aquellos que no se afilian con ningún sistema de creencia religiosa son los dos grupos de más rápido crecimiento en Estados Unidos. Muchos Cristianos han llegado a la fe en hogares donde eran hostíles o favorables a creencias teístas. A pesar de la “micro-cultura” familiar, ellos se convirtieron al Cristianismo. Estos creyentes no se hicieron Cristianos porque el Cristianismo fuera la religión por defecto en sus familias.

Millones de Cristianos historicamente han demostrado una voluntad de adoptar la cosmovisión Cristiana simplemente porque encuentran que es verdadera. En muchas de estas situaciones, el Cristianismo no era la posición por defecto en sus familias, culturas, regiones o la era históricamente. No fui criado en un hogar Cristiano. El único hombre que respetaba más que cualquier cosa (mi padre) siempre se ha comprometido con el ateísmo. No conocía a ningún Cristiano abiertamente cuando crecí, y era hóstil a las exposiciones Cristianas hasta la edad de treinta y cinco años. Si bien yo había examinado una serie de regiones orientales, Mormonismo, Islam y la fe Bahá’í, fue eventualmente persuadido por la evidencia en los relatos de los testigos oculares en los Evangelios del Nuevo Testamento. Sobre las bases de estos relatos, empecé una investigación sobre el Cristianismo y la existencia de Dios. Como muchos otros, llegué a creer que el Cristianismo es verdadero, no por mis influencias circundantes, sino por la fuerza del mismo asunto.

J. Warner Wallace

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La coma de la gracia

Mi traducción de “The Comma of grace”, el artículo original lo pueden encontrar aquí

Cómo escribí antes, en una Pascua estuve involucrado en una competencia de gritos con un individuo durante la busqueda de los huevos de pascua. Toda la cosa fue exactamente cómo Jesús nos imaginó  honrando ese día.

Estábamos en el “Country Club” de mis suegros, donde siempre me hace sentir un poco extraño. Ciertamente somos ricos de una manera global, pero creo que todos ellos se dan cuenta que soy un visitante. Siento que todos los miembros reales pueden oler la clase media en mí. (La cual por cierto huele como frambuesa madurada al sol y a pies).

Así que después de señalarle a mi hija de 5 años donde estaba escondido el huevo dorado, él me grito por hacer trampa. Le dije que su visera blanca lo hacía ver como un planificador financiero quien estaba usando su “uniforme casual”. Todo el asunto se salió bastante de control. (No dije eso, pero lo pensé después cuando iba manejando a casa, que es donde la mayoría de mis regresos ocurren).

Este año, pasamos la Pascua en “Chapel HIll” en la iglesia de mis padres. Parado ahí esperando que la busqueda del huevo empezara tuve un flashazo de regreso a esa avalancha de rugby de hace un año. Tal vez siempre recuerde ese momento en la Pascua, pero hay algo más importante que no olvidaré. Algo de lo que ya había escrito anteriormente.

Estoy hablando de la “coma de la gracia”.

Lo encontré en Lucas 22. En ese capítulo, Jesús es llevado, Él se dirige a la cruz. Un millón de profecías se están cumpliendo y el caos está apareciendo entre los discípulos que hasta ese momento habían jurado servirle hasta la muerte. En medio de eso, Él toma aparte a Simón porque sabe que Simón pronto lo traicionará.

Él le dice a Simón en Lucas 22:31-32:

“Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte;”

Y luego, Él deja caer las 9 palabras de las que no puedo dejar de escribir lo suficiente. Las 9 palabras a las que a menudo vuelvo cuando he fallado y he fracasado y me siento desesperanzado indigno de esperanza.

Jesús le dice a Simón:

“Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”

Ves lo que Jesús está diciendo en la primera parte de esa oración, “Y tú, una vez vuelto”? Él está diciendo:

Tu vas a fallar.
Tu vas a caer.
Tu vas a perder.
Tu vas a hacer compromisos y los vas a romper.
Tu no siempre vas a ser el hombre que tu familia necesita.
Tu vas a pecar.
Pero, pero, pero, tu volverás.

Tú vas a regresar.  Conocerás la redención. Tu vas a conocer el regreso. Tu conocerás a un Dios que no solamente permite los “regresos” sino que además los celebra.

Cuando leo la frase “Y tú, una vez vuelto”, lo leo fuerte, es una imagen fantástica de como en realidad se mira la gracia.

Y entonces, si vas muy rápido, perderás de vista la coma. Perderás de vista el espacio que aparece calladamente entre el siguiente pensamiento. Lo perderás de vista porque como yo, puede que leas mal la segunda parte de la oración.

Esto es lo que dice

“Y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”.

Pero así es como nosotros lo escribimos a veces:

“Y tú, una vez vuelto, arrepiéntete por largo tiempo y mantente lejos de mí hasta que estés lo suficientemente limpio para regresar a mi presencia”

“y tú, una vez vuelto, por favor mantente alejando de cualquier oportunidad de ministerio. Estás demasiado roto para poder ayudar a otras personas. Cómo puedes ministrar a otros cuando tu vida está tan arruinada?”

“Y tú, una vez vuelto, aquí hay 57 cosas que necesitas hacer para que de esta manera te ganes de vuelta mi buen favor”.

¡Pero Cristo no hace eso! Él deja caer una coma como una granada.

Él nos da el regalo de la coma y luego nos pide que fortalezcamos a nuestros hermanos. No que nos azotemos nosotros mismos con látigos emocionales. O que nos tiremos en hoyos de lástima. O que nos mantengamos en las sombras de la iglesia, con miedo a que nos vean.

Él te quiere. En sus brazos. A Su lado. Rodeado y libre en Su presencia.

No porque lo merezcas o que lo hayas ganado o porque seas perfecto. Sino por la Pascua. Simplemente. A todos nos dio la coma de la gracia.